Cómo cotizo un proyecto web sin subvalorarme
Cobrar por valor, cerrar el alcance por escrito y aprender a decir que no. Lo que fui ajustando dirigiendo un estudio de desarrollo.
En este artículo
Durante años cotizé por horas y siempre terminaba perdiendo. Lo que cambió mi forma de cobrar no fue una fórmula: fue entender qué estaba vendiendo realmente.
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Cierra el alcance antes que el precio
La mayoría de los problemas de un proyecto no son técnicos, son de alcance. Antes de dar una cifra, dejo por escrito qué incluye y qué no: número de pantallas, revisiones, integraciones y qué pasa si el cliente cambia de idea. Un alcance claro protege a las dos partes.
Cobra por el problema, no por las horas
Un mismo sitio puede valer muy distinto según lo que resuelve. Si el proyecto le va a generar ventas o ahorrarle un proceso al cliente, el precio debería reflejar ese valor, no cuántas horas me tome a mí. Cobrar por horas castiga la experiencia: entre más rápido lo resuelves, menos cobras.
Aprender a decir que no
El “no” más rentable es el que evita el cliente equivocado. Presupuestos irreales, plazos imposibles o proyectos sin claridad terminan costando más de lo que pagan. Decir que no a tiempo deja espacio para el trabajo que sí vale la pena.
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